Fiestas Religiosas de San Blas y La Candelaria

Una tradición que se ha mantenido en Coamo desde su fundación es la celebración, el 3 de febrero, de San Blas. En la misa que se celebra al efecto, los feligreses reciben las bendiciones del párroco, que tocándoles la garganta con dos velas cruzadas les bendice diciendo: "Que Dios, tras la intercesión de San Blas, te proteja de los males de la garganta y de todos los males, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo".

El 2 de febrero se celebra misa en honor de la Virgen de la Candelaria. Parte tradicional de la celebración, que ya no se celebra muy a menudo, es la ofrenda de grandes fogatas a la Virgen. Según la Enciclopedia Clásicos de Puerto Rico, los Taínos seguian esta misma costumbre para ahuyentar los espíritus que destruían los sembradíos, de lo que se aprovechó el cristianismo para inducir a los indígenas a que rindieran tributo a la Virgen. En el pasado, en la noche del 2 de febrero se reunian los lugareños para encender sus fogatas y entonar melodías típicas. Mientras la hoguera elevaba al espacio sus lenguas de fuego, como si también se unieran a la ofrenda cristiana, los jóvenes con la manos entrelazadas formaban una rueda alrededor de la fogata, mientras cantaban:

Virgen de la Candelaria,
por tu devoción,
líbranos del fuego
y apaga el fogón.

Virgencita Santa,
con la paz y amor
tenemos por llama
la luz de tu Amor.

Todavía se conserva -como reminiscencia de las tradicionales fogatas- la costumbre de "quemar" a San Blas y la Virgen. Esto consiste en un espectáculo en el que se rodean retratos de San Blas y la Virgen con fuegos artificiales.

Como la Candelaria y San Blas corresponden a días consecutivos en el calendario cristiano, los jíbaros coameños cantaban:

San Blas y la Candelaria
se vinieron bien juntitos
para aliviar nuestros males
con medida y luceritos.

Se entendía por "medida" la cinta que el cura bendecía y que los fieles usaban como remedio para curar el ahogo, creencia que ha desaparecido.