¿Qué nido,
más que Coamo, en rama verde
estuvo en fresca copa columpiado
por caricioso céfiro aromado
y ornado de áurea aurora? Que recuerde
nunca de son fue huérfano.
Se pierde
el tiempo en los siglos que han pasado
y el mismo ruiseñor, pico dorado,
su dulce son le da; así, no muerde
pena mi corazón.
El árbol viejo
de amarillas pomas da a luz su flor;
el agualluvia del albije añejo
me da en un sorbo su antiguo
vigor.
aquí, la vida a la muerte venció;
marca su hazaña el Cerro de Picó.