Hoy cumplo noventiún
años
que han pasado como un sueño;
Y aún soy de mi vida el dueño
con sentimientos extraños,
ya cariñosos, ya huraños,
que causan pena y dolor.
Y en tan grande desamor
todo está tan seco y yerto
que en este pobre desierto
no queda una sola flor.
A las puertas llamé
de la Verdad
y salió a recibirme la Mentira;
Entonces me quedé como el que mira
al fuego, destruyendo a la heredad.
Quise ver después
a la Amistad
y la hallé transformada en una lira
en que vibra la cuerda que se estira
con mayor o menor intensidad.
Después de tan amargo
desengaño,
retiréme a mi hogar, entristecido
lamentando el error en que he vivido.
Entre tanta mentira y tanto
engaño
hoy me es indiferente cuanto veo
"y ni en la paz de los sepulcros creo".